Le regalé a mi mamá un concierto de Gutalax
Mayo 20, 2026
“Nunca había visto tanta caca junta. Fue un espectáculo impresionante.”
— Juan Carlos Bodoque
Como todos los años, olvidé el regalo de mi jefecita para el Día de las Madres. Sin embargo, mi poca atención a las cosas provocó en mí una gran capacidad de improvisación con el paso de los años. Así que, aprovechando la visita de Gutalax a San Luis Potosí, decidí obsequiarle a mi mamá una entrada para el concierto.
No sólo eso: combinamos outfit al llegar, cada uno con trajes protectores blancos. La gente del camión debió pensar que había una emergencia sanitaria o que trabajábamos en un laboratorio de materiales biológicos. Además, zafé la tapa de la taza del baño con la esperanza de que los checos le echaran una firma… su autógrafo, pues.
Al llegar a Bunker 57, nos alegró mucho ver que muchos venían caracterizados y ya entrados en ambiente. Un par de luchadores, un costeño, un puerco… todos reunidos un domingo por la noche para deleitarnos con sonidos de puerco y tupatupa. El goregrind es un subgénero que, de manera increíble, tiene una gran convocatoria.
Mi mamá se quedó con la duda de haberle puesto llave a la puerta cuando salimos de la casa, y nos tuvimos que regresar. Por eso llegamos tarde y nos perdimos a Redrum, banda potosina que quería escuchar porque no los ubico tanto. Sólo sé que tienen una rola que se llama “No se necesita estar guapo para trabajar en el matadero”. Ya con eso me ganaron. A ver si se me hace verlos pronto.
A los que sí vimos fue a Marraneitors, directos desde El Refugio, Ciudad Fernández. Con ellos no hay pierde. Siempre ponen el desmadre. Ahí fue donde le pedí prestado a la jefa para comprar unas caguamas. Como ella no quiso, me chingué la que le tocaba.
Luego se subieron unos carnales de Colombia: Leishmaniasis. Ellos sonaban más death y usaban máscaras acá bien diabólicas y monstruosas. Al bataco se le cayó el antifaz y supe que también toca en Under Threat. Muy rifados. Dentro del mosh apareció una botarga demoníaca con huesos en cada mano. México siempre le va a ganar a la IA.
Ya calentado el hocico, fui por más cheve. Al regresar a donde había dejado a mi mamá, ésta había desaparecido. Intenté encontrarla con la mirada y al final vi que estaba en el área de merch. Fui hacia allá y vi que estaba hablando con Gino, el party mosher: un güey bien pinche altote y güero, a todísima madre. Estaba acompañando a la banda en esa gira por México y documentando todo en video. En eso suena la canción de los Cazafantasmas,y Gutalax, junto con un marcianito, aparece en el escenario.
Nos fuimos acercando y empezó el cagadero. No tengo palabras para describirlo, pero fue genial: mosh descontrolado, tumbaron dos veces a mi mamá, papel de baño volando por los aires… pura gozadera.
Tocaron como una hora, pero estuvo chingón.
Al final hubo una fila para el meet and greet, comenzando con la raza que se había ganado la oportunidad de ser los primeros en conocerlos. Sólo tuvimos que esperar como una hora y listo. Nos tomamos fotos rápido y me firmaron la tapa de mi taza de baño. Muy amables los güeros, aunque se notaba su cansancio. Aun así, convivieron con todos los que quisieran.
Y así regresamos mi mamá y yo a casa. Tomamos un taxi y en corto nos quitamos nuestros trajes. Empecé a pensar que mi jefa se sacó la lotería al tener un hijo como yo, capaz de regalarle cosas tan chingonas, y en eso la escucho gritar. Se le olvidó que me llevé la tapa y se cayó en la taza.
Chale.
Agradecimientos especiales a Dark Entries Prodcutions por todas las facilidades otorgadas.
Galería de fotos de Gutalax, Leishmaniasis y Marraneitors aquí.
Fotos por HugoEmeCe