Ases del metal mexicano | Celebrando los 15 años del Steel Metal Bunker
Marzo 09, 2026
El metal mexicano tiene cita con la historia. José Luis Sandoval y su Bunker, el foro emblemático de San Luis Potosí, conmemora quince años de trayectoria ininterrumpida con un evento que promete quedar grabado en la memoria de los metaleros potosinos. Bajo el nombre Ases del Metal Mexicano, el sábado 14 de marzo de 2026 se presentarán algunas de las bandas más representativas de la escena nacional en un cartel que rinde homenaje a la diversidad y potencia del metal hecho en México.
METAL SIN CONCESIONES
La celebración está programada para el sábado 14 de marzo de 2026 en Bunker 57, ubicado en Avenida Benito Juárez número 1158, en San Luis Potosí. El evento es para todas las edades, abriendo sus puertas a nuevas generaciones de metaleros que quieren ser parte de esta tradición.
El cartel confirma la presencia de Transmetal, banda pionera del death y thrash metal en México; Mortuary, representantes legandrias del metal extremo regio; Lvzbel, íconos del heavy metal nacional con décadas de trayectoria; y Ultratumba, propuesta de heavy/stoner/rock que aporta frescura y potencia encabezada por Lorenzo Partida. Cuatro bandas, cuatro enfoques distintos del metal, unidas en una misma noche para celebrar quince años de un espacio que se ha convertido en referente obligatorio de la escena.
Los boletos de preventa están disponibles exclusivamente en Morbid Shop con un costo de $400 MXN. El día del evento, el precio aumentará a $500 MXN. Para mayor información, los interesados pueden comunicarse al teléfono 444 242 8642.
Esta celebración no es un evento cualquiera. Representa quince años de resistencia, de apoyo a la escena local e internacional, de noches interminables de metal que han visto pasar a bandas emblemáticas que el metalero potosino nunca pensó tener en su ciudad. Es un homenaje a todos aquellos que han hecho del Bunker su segundo hogar, su refugio, su espacio de expresión.
STEEL METAL BUNKER: QUINCE AÑOS DE UN SUEÑO HECHO RIFF Y DISTORSIÓN
En el corazón de San Luis Potosí, hace quince años, nació un sueño ambicioso. No era simplemente un bar, ni sólo un foro de conciertos. Era la materialización de una visión: crear un espacio donde el metal, en todas sus formas y expresiones, pudiera resonar con fuerza propia. Un lugar donde bandas locales e internacionales convergieran en un mismo escenario, donde la comunidad metalera encontrara su hogar. José Luis Sandoval lo hizo realidad.
Los primeros latidos del Bunker se escucharon en Reforma 1070. Por un par de semanas efímeras, se llamó Steel Metal Bar, pero rápidamente encontró su verdadera identidad: Steel Metal Bunker. El plan original era sencillo en su concepción pero revolucionario en su ejecución: un bar dedicado exclusivamente al metal, a la música extrema, al sonido que retumba en el pecho y sacude el alma. Sin embargo, el espacio y las necesidades de la escena pronto abrieron las puertas a otros géneros musicales, sin traicionar jamás la esencia que lo vio nacer.
¿Por qué “Bunker”? La respuesta yace en la congregación misma. José Luis y todos los que ahí se reunían sentían algo especial al cruzar el umbral del local: protección. Afuera, en la calle, a primera vista, no se vislumbraba nada. Era un refugio subterráneo en el sentido más metafórico y real del término. Un espacio donde el metalero podía ser él mismo sin juicios, sin miradas recriminatorias, sin el peso del mundo exterior. Dentro del Bunker, sólo existía la música, la hermandad, la catarsis colectiva.
Tres años duró esa encarnación en Reforma 1070. Tres años de historia forjada a base de sudor, cerveza y decibeles. Pero el destino tenía otros planes. Ante las solicitudes de diversos promotores de otros géneros y la reubicación a unos metros de su ubicación original, el espacio evolucionó. Nació entonces Bunker Sala de Conciertos, abriéndose al rap, al hip hop, al reggae, al rock urbano, a algunos tributos, pero sin perder jamás su esencia metalera. El Bunker crecía, maduraba, se transformaba sin traicionarse.
Llegó entonces el golpe brutal: la pandemia. El mundo se detuvo, y con él, el Bunker se vio obligado a cerrar sus puertas. Fue un golpe económico, un revés a la inversión, a los años de esfuerzo. Pero bien dicen que hierba mala nunca muere. Y el Bunker, con su espíritu indomable, encontró una nueva forma de renacer.
De las cenizas surgió una oportunidad: asociarse con lo que entonces se llamaba Wings 57, un restaurante de alitas ubicado en las entrañas de la otrora sede de Harley Davidson en suelo potosino, a un costado de la carretera 57, donde ocasionalmente había música en vivo. De esa fusión nació Bunker 57, el nombre que se mantiene hasta ahora. José Luis Sandoval aportó su equipo audiovisual, su experiencia en producción, su visión inquebrantable. El Bunker había encontrado un nuevo hogar, una nueva piel, pero la misma alma.
Desde el inicio de este proyecto, han pasado por el escenario del ahora denominado Bunker 57 bandas emblemáticas que el metalero potosino nunca pensó tener en su ciudad. Internacional y local, consagrado y emergente, todo ha tenido cabida en este espacio que se ha convertido en mucho más que un foro: es un símbolo de resistencia, de comunidad, de amor por el metal.
Podrá tener muchos motes: Foro Bunker, Bunker Sala del Infierno, o cualquiera de los nombres que ha ostentado a lo largo de su historia. Pero el alma del Bunker estará siempre ligada a una persona: José Luis Sandoval, Don Morbid, Mr. Satán. El visionario que hace quince años soñó con un espacio propio para el metal en San Luis Potosí y que, contra viento y marea, ha mantenido viva esa llama.
"Mientras haya vida, vamos a seguir dando lata", sostiene José Luis con la certeza de quien ha convertido un sueño en legado. Y quince años después, el Bunker sigue ahí, resistiendo, rugiendo, celebrando. Porque el metal no muere. Y el Bunker, su hogar potosino, tampoco.
Foto: Paraje Tunero | Enero 11, 2014