Road to Demolixon Fest | El paso demoledor del metal mexicano

Noviembre 15, 2025

Preludio: metal, aeropuertos y preguntas sin resolver

Esperando en la puerta de seguridad, los ojos del oficial no se despegaban de mí. Mi cara de desvelo y mi vestimenta llamaban bastante la atención. Las últimas 24 horas no salieron como las planeé, pero así empiezan las buenas aventuras, esas que dejan grandes anécdotas… creo. Supongo que siempre debe haber un sacrificio extra para las cosas épicas. Soy privilegiado y con esfuerzo partí a la tierra prometida, Wacken; pero por ahorrarme unos pesos, tomé demasiadas escalas y, si bien yo llegué a Milán, mis maletas se quedaron en Londres. Además de gastar dinero no presupuestado y perder el tren que me llevaría a Alemania, cabía la posibilidad de no contar con ropa para los siguientes días. Todo se derrumbó dentro de mí -Emmanuel dixit-.

Io non parlo italiano, pero externé mi situación al personal del aeropuerto. En resumen, levanté una queja y di mi número esperando una solución. Un día después mi celular sonó. Esperanza. Encontraron el equipaje y las mandaron a la ciudad de las milanesas. Regresé al aeropuerto con lo único que tenía. Los mismos trapos con los que salí de México y mi mochila, en la cual guardé -entre otras cosas- algo que no me atrevería a documentar: mi chaleco thrasher. “No vaya a ser que un perro policía detecte algo”, me dije. “O que pierdan mis cosas”, profeticé.

Y así acabé frente a ese oficial con cara de pocos amigos, observando que evidentemente no la estaba pasando nada bien, pero con el chaleco bien puesto. Cuando por fin me dieron acceso, tuve que pasar por un filtro y dejar mis pocas pertenecías en una banda eléctrica, chaleco incluido. El oficial se acercó cuando disponía a avanzar al siguiente cuarto, y lanzó una pregunta: metalhead? Ahí me di cuenta de que su semblante no correspondía a su actitud y empezamos a platicar brevemente, cuestión de un minuto. No, menos. Cinco -Peña Nieto dixit-.

Después de contar mi situación, de dónde venía y a dónde partía, me hizo una pregunta que nunca me detuve a analizar hasta ese punto. Tell me, what is the best Mexican metal band, which one is the most famous?, escupió en un inglés masticado como el mío. Debo confesar que mi mente recorrió varios nombres. Decidido, afirmé: Transmetal. I never heard of them, me regresó.

¿Cómo es que el mundo no conoce el legado de los hermanos Partida? ¿Qué no sabe este pariente de Mario Bros lo que en el ’94 salían en MTV, y que sacaron un disco, “El Infierno de Dante”, grabado por Scott Burns en Morrisound, con los coros de Glen Benton de Deicide, y que casi vendió cien mil copias?

Ocho bandas, un búnker y un camino demoledor

Festivales hay muchos, pero bien realizados, casi no hay. Y no hablemos de aquellos dedicados a las música extrema o alternativa. Como público ya nos han acostumbrado a la mediocridad. Precios engañosos y caros, cancelación de bandas, cambio de horarios en el momento y sin previo aviso, lugares e instalaciones peligrosas. ¿Necesitamos otro festival de metal en México? Sí. Sí se requieren este tipo de eventos, siempre y cuando prometan con lo que ofrecen. Sin engaños.

Así llega el Demolixion Fest, quien trae consigo ese espíritu de hacer las cosas correctamente en San Luis Potosí. O, mejor dicho, llegará, ya que un festival digno requiere de mucha planeación y logística. Como primer paso los organizadores, Dark Entries Productions y Legendcy, lanzaron un acto primigenio, el Road To Demolixion Fest, que servirá para preparar el terreno de lo que puede ser un festival de mayor magnitud.

Pero no por ello significa que tenga menos valía. Su apuesta fue por el metal nacional, y el primer cartel con el que inicia esta serie de eventos lo lideran tres titanes: Transmetal, Strike Master y Voltax. Y con ellos llegan Disaster Machine, Criminally Insane, Furia Del Rey, Dante y Ultratumba.

En una rueda de prensa virtual que se ofreció como antesala, miembros de las bandas coincidieron en que la camaradería y las viejas amistades harán que este evento sea imperdible, además de la calidad musical de cada uno de los involucrados.

El sábado 08 de noviembre llegó, y Bunker 57 sería el foco de tal colosal esfuerzo. Con la intención de ser serios y estrictos, llevando una producción impecable, se publicaron días antes los horarios y orden de las bandas a través de redes sociales. Recibí comentarios en cuanto a que eso era ridículo, que nunca se respetaban los horarios, que siempre se empezaba tarde, minimizando el intento de ser organizados. “Y más si son bandas mexas”, se aventuraron a decir. Poco después de las seis de la tarde iniciaría la masacre; sin embargo, esto no ocurrió.

Si piensas que fue por las razones mencionadas líneas arriba, estás en un error. Se decidió recorrer una hora los horarios, no por la mala organización, sino por la ausencia de público. Podía contar a los asistentes que llegaron a la hora de arranque con la palma de mi mano. “Esas bandas nadie las conoce, no jalan gente. ¿Quién quiere ver bandas nacionales?”. Yo sí. No saben lo que se pierden. Además, empezaba Ultratumba.

Por si no saben, Lorenzo Partida de Transmetal es un individuo bastante creativo. Nunca está quieto. Siempre está haciendo música o escribiendo libros. Y cuando se cansa Transmetal -es un decir-, se enfoca en su proyecto alterno, Ultratumba. Heavy stoner rock es su estilo, y con Adrián Tena en la batería y él a cargo de guitarra y voces, arrancaron con un doom bastante macizo frente a un mayor quórum congregado.

El talento no sólo crece en “las ciudades grandes” del país, y eso lo demostró en primer término Dante. Desde el primer breakdown estremecieron el lugar, con la batería de Guillermo "Memo" Ríos martilleando sin piedad y el bajo de Adrián "Alien" Almendárez aplastando todo. Lo que más pegó fue la voz de Rubí “KraDd” Rodríguez, escupiendo growls y screams que eran pura rabia, mientras los riffs de Ricardo "Rick" de la Vega armaban una pared de sonido impenetrable. Fue un set corto, pero brutal.

Así como crudo y real fue la participación de los también potosinos Furia Del Rey, y quedó clarísimo que la escena metalera local está más viva que nunca. Desde 2018 tocan un blackened death metal de lujo que se puede ver reflejado en su EP “NeoEsclavos” (además de en directo, claro está). Ellos aseguran que representan en su música el enojo, la frustración y el coraje de una sociedad cegada y silenciada. Bastante preciso por lo que atestigüé en el escenario.

A quienes no conocía y fue una grata sorpresa verlos en vivo, fue a Criminally Insane. Este trío arrasó con todo, ejecutando un thrash veloz. Siguiendo la misma línea de protesta, no tuvieron piedad con nosotros. Su tema ‘Fue el Estado’ del disco “De sangre y conquista” lo resume a la perfección: “¡Mienten! Compasión no sienten. ¡Buitres! De poder dementes. ¡Cerdos! Llenan sus bolsillos, ¡con sed! De sangre inocente”. El metal es un medio idóneo para ser reaccionarios y lejos de lo que mucha gente piensa, sus letras -como es el caso de esta banda- invitan a la reflexión. Y si es con mosh incluido, mejor.

Los cambios de tono continuaban, y tocó turno de Disaster Machine. Los “fresas de la noche”, dicho por ellos mismos, no le temen al público trve y cada escenario que pisan se ganan al público con su hard rock y puesta en escena. Sus visuales invitan al descontrol. La voz de Charly Z Cruz recordaba a aquellos vocalistas clásicos de los ochenta. El ritmo vertiginoso de Luis Castro mostró carácter y precisión a pesar de los breves espacios de descanso. Carla Soriano mostró su habilidad en el bajo, inyectando melodía y actitud. Arturo Silva rasgaba agresivamente los riffs de su guitarra, como si no hubiera mañana. A lo Slash, a lo Chris Holmes. Increíble cómo nos pusieron a brincar con su cover de “Sólo se vive una vez” de Mónica Naranjo.

Para este punto de la velada, los ánimos ya estaban a tope. A los músicos los tenías ahí mismo, vendiendo su merch, platicando, tomándose fotos, firmando discos. Por ejemplo, una pareja de Matehuala viajó para conocer a Transmetal, con todos sus discos para el autógrafo respectivo. ¿No sabes cuántos discos tienen? Creéme, son muchos. Ni ellos han de saber. Una fiesta increíble.

Voltax llegó electrizando y nos hizo trizas. La última vez que los vi fue cuando sustituyeron a Enforcer de última hora en el MxMF Metal Fest VIII en Ciudad de México. Si bien muchos íbamos por los suecos, no despreciamos a Voltax. Su calidad es incomparable. Pulcros. Contundentes. Demostraron la maestría con la que la banda fusiona la velocidad del speed metal con la épica del género. Son una fuerza constante y respetada. Hasta cover de Accept ejecutaron. Chulada.

Strike Master en forma de cuarteto, desató una ráfaga de thrash metal excelso. Crudo y sin concesiones, Col. Kmu y compañía afianzaron su reputación dentro del género extremo. Al Allende en batería, Luis Soto en guitarra y Fernando Romero en bajo, fueron arteros y viscerales. Como cuando hacían lo de la momia (si no sabes a qué me refiero, me siento mal por ti). Violencia rítmica que puedo resumir en una frase que escuché del tipo que estaba al lado mío: Strike Master es la mera vena.

Décadas de trayectoria se vieron reflejadas cuando cerró Transmetal el festival. Los hermanos Partida -Lorenzo, Javier y Juan- con Adrián Tena, eran los estelares, sobre todo porque muchos estábamos deseosos de verlos con su nueva vocalista, Isabel Romero. La banda ha tenido a muchos encargados de la guturales, por lo que las comparaciones son inevitables. Sin palabras. Ella sabe bien lo que hace, y en conjunto es notable sus horas vuelo. La prueba definitiva es el lanzamiento de un nuevo disco con canciones inéditas.

Sus clásicos fueron coreados en trance, con una devoción casi religiosa, dejando claro que su sonido no es sólo música, sino un documento histórico de la escena underground que sigue vigente con una potencia y una ejecución que intimida a las nuevas generaciones. Se me cuadran. Transmetal es una de las mejores bandas de metal del país, si no es que la mejor. La mejor… ¿la mejor?

La pregunta que sigue golpeando

Tell me, what is the best Mexican metal band, which one is the most famous?, seguía resonando en mi cabeza, hasta que encontré mis maletas en una enorme bodega en el aeropuerto. Podía seguir mi camino a la tierra prometida. Con unos ajustes de itinerario y sobre todo de cartera, lo lograría (después de un rato te sacan de buró de crédito, ¿no?).

Tell me, what is the best Mexican metal band, which one is the most famous?, vuelve a mí la pregunta, porque precisamente por mi cabeza pasaron esas tres: Voltax, Strike Master y Transmetal. Aunque opté en aquella ocasión por esta última, las tres tienen una trayectoria envidiable, que por alguna razón no tiene el estrellato que se merecen. No me malinterpreten, son gigantes, de eso no hay duda. Pero yo los quiero ver como teloneros en grandes festivales y recintos. Y sé que hay más bandas nacionales que pueden estar codeándose con ellas. Por eso, dime, ¿cuál es la mejor banda de metal mexicana? ¿Cuál es la más famosa?

Agradecimientos especiales a Dark Entries Productions y a Legendcy por las facilidades otorgadas

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Fotos por HugoEmeCe

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